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El conflicto en el Archivo Central del Registro Civil de Oaxaca ha dejado de ser solo un tema administrativo para convertirse en una crisis que ya impacta directamente a la ciudadanía.

A tres semanas del inicio de bloqueos y suspensión de labores, el origen del problema sigue siendo el mismo: la negativa de Andrea Cruz Salazar, jefa administrativa, a dejar el cargo, pese a haber sido notificada del término de su encargo y a la solicitud formal de su renuncia.

Presumiendo el respaldo absoluto del Gobernador Salomón Jara, la funcionaria se niega a dejar el cargo.

Trabajadores de base señalan que esta postura ha frenado cualquier avance en las mesas de diálogo, pues, aseguran, la funcionaria se mantiene firme en su decisión de continuar en funciones, lo que ha sido interpretado como una resistencia personal que mantiene entrampada la solución.

Mientras tanto, las oficinas del Registro Civil continúan tomadas en distintos puntos de la ciudad, lo que ha provocado la interrupción de trámites esenciales como actas de nacimiento, matrimonio y defunción.

Los usuarios, ajenos al conflicto interno, son quienes enfrentan las consecuencias: filas detenidas, citas canceladas y documentos urgentes sin poder tramitarse desde hace semanas.

Los inconformes insisten en que no se trata solo de un relevo, sino de garantizar que los cargos sean ocupados por perfiles adecuados y con disposición al servicio público, señalando que la permanencia de Cruz Salazar ha generado inconformidad al interior de la dependencia.

Hasta ahora, no hay una solución clara. Las mesas de diálogo continúan, pero sin resultados concretos, mientras el servicio permanece paralizado.

El conflicto deja en evidencia cómo una disputa interna puede escalar al punto de afectar a toda una población, cuando no se logran acuerdos oportunos ni decisiones firmes por parte de las autoridades.