#RedEsOaxaca

Oaxaca, Oax.— A dos meses de abandonar la rectoría de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), el rector Cristian Eder Carreño López parece decidido a cerrar su gestión no con diálogo ni acuerdos, sino con presiones, amenazas veladas y la imposición de una “línea” política dentro de la universidad.

En medio del conflicto que mantiene tensas a varias facultades —particularmente la de Derecho— el rector habría comenzado a exigir a directores y autoridades universitarias que firmen posicionamientos públicos de respaldo a su postura, en lo que dentro de la comunidad universitaria ya describen como una operación de presión institucional para fabricar respaldo político.

La frase que el propio rector habría soltado frente a funcionarios universitarios retrata el tono de su estrategia:

“Les guste o no, yo soy el rector todavía por dos meses y días”.

Más que una afirmación institucional, dentro de la universidad esa frase se ha interpretado como un mensaje de poder y advertencia: mientras él siga en el cargo, las decisiones deben alinearse con su voluntad.

Lo que debería ser un momento de transición ordenada para la universidad se ha convertido en una etapa de presión política interna.

Directores de facultades y funcionarios universitarios señalan que desde Rectoría se está pidiendo firmar documentos que respaldan la postura del rector frente al conflicto universitario, lo que para muchos no es más que un intento desesperado por simular consenso donde claramente hay fractura.

En lugar de resolver el problema de fondo, la estrategia parece ser acumular firmas para construir una narrativa de respaldo institucional.

En otras palabras: no convencer, sino presionar.

Dentro de la comunidad universitaria las críticas son cada vez más duras.
Académicos y estudiantes cuestionan que el rector, en lugar de buscar diálogo con las partes en conflicto, esté optando por doblar voluntades administrativas.

La práctica de exigir posicionamientos firmados ha sido interpretada por universitarios como un acto de intimidación política.

Porque en la UABJO todos saben cómo funcionan esas “invitaciones” a firmar: no hacerlo puede significar aislamiento político, pérdida de apoyos o represalias administrativas.

🧨 El final de una administración marcada por el conflicto

La gestión de Carreño llega a su tramo final con la universidad polarizada, facultades en conflicto y una comunidad estudiantil que observa con indignación cómo la rectoría se convierte en un campo de maniobra política.

Lejos de apagar los incendios, el rector parece echarles gasolina.

Y es que para muchos universitarios el problema ya no es solo el conflicto en Derecho, sino la forma autoritaria en la que se está intentando controlar la narrativa dentro de la universidad.

🎭 Un rector que quiere irse… pero controlando todo

En los pasillos de Ciudad Universitaria cada vez se repite más la misma pregunta:

Si al rector le quedan apenas dos meses,
¿por qué tanta prisa por obligar a todos a firmar?

La respuesta que muchos ven es simple:

asegurar influencia, controlar la sucesión o entregar la universidad políticamente alineada antes de irse.

Porque si algo ha quedado claro en este cierre de administración es que Carreño no quiere irse en silencio.

Prefiere hacerlo dejando una universidad dividida, presionada y con la rectoría convertida en oficina de operación política.

Y así, en lugar de cerrar su periodo con liderazgo, diálogo o estabilidad, el rector parece decidido a dejar un legado mucho más oscuro: el de un rector que, en su despedida, quiso imponer su voluntad hasta el último día.